Muchos gatos pasan años sin ir al veterinario porque el viaje es una pesadilla. Un gato que no se revisa se pone enfermo sin que lo notemos, así que merece la pena prepararlo.
El transportín, siempre a la vista
Si solo sale del armario el día de la visita, para tu gato es sinónimo de problemas. Déjalo abierto en casa, en un sitio donde descanse, con una manta suya dentro, y de vez en cuando déjale un premio en el interior.
- Elige uno rígido y con la tapa superior desmontable: así podemos explorarlo sin sacarlo a la fuerza.
- Cúbrelo con una toalla durante el trayecto: ver menos le tranquiliza.
El día de la visita
- Usa un spray de feromonas en la toalla unos quince minutos antes.
- En el coche, el transportín va en el suelo o sujeto con el cinturón, sin moverse.
- Pide cita a primera hora o última: tenemos sala de espera solo para gatos, pero cuanto menos tiempo espere, mejor.
En la consulta
Déjalo salir cuando quiera. Muchos gatos exploran antes de dejarse tocar, y en nuestra consulta lo hacemos sobre una toalla con su olor. No hace falta sujetarlo: si se pone nervioso, paramos y volvemos a empezar.
Cuándo no esperar
Si no come desde hace más de un día, se esconde, respira con la boca abierta o hace esfuerzos para orinar, no esperes a pedir una cita de revisión: llama a urgencias.
Si el transportín es un problema de verdad, cuéntanoslo al pedir cita: podemos ayudarte a entrenarlo en una visita corta, sin exploración.
Artículo de ejemplo de un negocio ficticio. La información es general y no sustituye la consulta con un veterinario.


